El Guadalupe
Creo haber tenido cuatro años, cuando ingresé al “Guadalupe”, aquel colegio confesional de calle Alberdi, allá en mi Rosario natal. En realidad, aún hoy, el nombre es Escuela Nuestra Señora de Guadalupe pero todos siempre lo hemos llamado por su nombre de pila. Emplazado a sólo unos cientos de metros de la iglesia donde mis padres juraron estar juntos el resto de sus vidas, su sencilla fachada, era para mí como el llegar al Partenón, con sus escalinatas con columnas que les hacían compañía. Sinceramente, debería preguntar a mis padres si en aquel entonces también había como ahora el famoso período de preparación. No recuerdo haberme sentido abandonada, ni siquiera sola. Pienso que se debió a que desde chica, nunca fui una persona problemática. Por aquel entonces, creo que la descripción que se me hacía era la de la “niña obediente” que cualquier padre quisiera tener. Cuántos problemas me traería más adelante!! Pero eso queda para otros capítulos. Todos los días nos esperaban ...