Hace poco, mientras manejaba, me puse a pensar en cuánta gente pasa por nuestras vidas. Y cuántas, de todas esas personas, no pasan en vano. Porque digámoslo claro: muchas de ellas, pasan sin pena ni gloria y algunas desearíamos que no nos hubiéramos cruzado nunca. Pero algunas cuantas, son seres que disfrutamos y bendecimos a la vida el poder compartir pequeñas o grandes experiencias con ellos. Una de esas personas en mi experiencia terrenal es mi amiga Claire. Cuando no hacía mucho tiempo que habíamos llegado a Bariloche, se me ocurrió retomar mis estudios de Inglés. Yo empecé a estudiar ese idioma en Rosario, cuando contaba con sólo 9 años. Aprendí las conjugaciones verbales primero en Inglés y años después en Español. Iba a clases con una chica muy preparada intelectualmente y que vivía a unas pocas casas de la mía. Recuerdo con mucha alegría esas tardes en su cuartito del fondo, donde había sólo una mesa, una cama turca y muchos posters y flyers de gente que yo no conocía:...
Comentarios
Publicar un comentario