Quién soy?
Tarea
bastante complicada la presente. Tal vez se deba a que tenga tanta carga subjetiva que se dificulta hablar de mí o tal vez sea porque
generalmente, a todos nos cuesta hablar de nosotros mismos. Sea por lo que sea,
lo primero que comento acerca de mi personalidad a las personas que recién
conozco y que necesiten esa información, es que no soy una persona fácil de
llevar si deberemos manejarnos en un contexto de convivencia o de trabajo.
Lo
maravilloso que hace a la humanidad es la diversidad. Así como nuestro ADN nos
hace únicos e irrepetibles, nuestras personalidades también nos conforman de
igual manera. Y si lo miramos “desde arriba”, comprobaremos que los
comportamientos de esta especie humana se reproducen fractalmente, como ramas
más complejas dentro de ramas más grandes y sencillas. Porque aún las ramas que
conforman a un individuo, se dividen en “personajes” que “actúan” de acuerdo a
los contextos y/o circunstancias cotidianas. Yo nunca me he manejado con mi hijo
como lo hice con mis alumnos, tampoco lo hago con mis amigos como con mi pareja
o con mis jefes y mis profesores.
Con
lo que antecede, quiero decir que todo lo exigente que fui con la gente que
trabajó conmigo, no lo he sido con mi hijo, por ejemplo. Pero en general, sí
puedo afirmar que tengo un nivel de
exigencia bastante alto y que la mayoría de las veces, se trata de una
autoexigencia. También puedo decir que soy decididamente terca o digamos de una
manera más formal, perseverante; cuando tengo definido mi rumbo, mis objetivos
y mis herramientas para alcanzar esos logros, no existe nada ni nadie que los
desvíe. Así es como encaré mis diagnósticos, el del 2018 (cáncer de mama) y el
del 2021 (metástasis en huesos e hígado), con mucho dolor y mucha angustia en
principio pero con decisión de curarme y revertirlos, mirar al futuro con
objetivos claros y disfrutar del presente, día a día, minuto a minuto.
La mayor parte del día, tengo buen humor,
humor sarcástico muchas veces, que algunos no entienden. Pero obviamente que
existen muchas cosas que me ponen de malhumor como la mentira, la
hipocresía y la incoherencia en las
actuaciones de algunas personas.
Pero
también existen algunas actividades que calman un tanto, por decir así, ese malhumor.
Una de ellas es cocinar: no hay nada que me dé más placer que ponerme al frente
de mi pequeña cocina con mi cuchilla en la mano, regalo de mi pareja G.
Estudié la Tecnicatura en gastronomía en Rosario, allá por el antes de Cristo y
luego trabajé en un restaurant de comida española y en una parrilla, pero no hay
nada como el cocinar en casa y seguir las recetas propias. Prefiero cocinar
salado que dulce, aunque mi primer trabajo en el restaurant español fue el de
despacho de bebidas y la preparación de los postres de los fines de semana.
Recuerdo haber cocinado naranjas marroquíes en salsa inglesa, cassata en baño
de chocolate y lo que más salía: lemonchamp. En la parrilla, la cosa era más
popular: flan de huevos o mousse de chocolate. Decididamente la repostería no
es lo mío y prefiero la cocina salada en la que puedo moverme con facilidad en
las medidas de los ingredientes. Mi fuerte es la cocina mediterránea y algunas
cosas de los menúes franceses pero también me seduce mucho los platos orientales
como el hummus, el babaganoush, el tarator y el cordero especiado.
La
misma concentración que le pongo a la cocina, es el placer que me da la
natación. Soy una apasionada de los deportes de agua. Tirarme a la pileta, con
mis auriculares puestos para escuchar música de Brian Crain, es para mí como el
paraíso en la Tierra. Me olvido de todo, me siento flotar en el aire más que en
el agua y en cada brazada, dejo atrás los problemas y las contingencias de mis
tratamientos para remar para adelante, tal como lo hago con mi kayak.
Me
encanta viajar pero no a los grandes centros urbanos. Prefiero la recorrida por
las afueras o el interior de los países que visite. Charlar con la gente del
lugar en busca de costumbres propias de cada lugar, es lo que hace para mí que
el viaje sea completo.
“Las
cosas siempre pasan por algo” y “Todo siempre sale bien”, son dos frases que me
identifican. Las repito habitualmente, para mí y para mis allegados. Soy
agnóstica así que no recurro a las estampitas o las confesiones para curarme
espiritualmente pero soy una convencida que toda esa fe que algunas personas
depositan en esas “herramientas”, es el resumen de la fortaleza y la voluntad
que poseo en mi interior para superar mis tragos amargos. Mis “herramientas??,
mis meditaciones, mi música y mi buen humor.
Otro experiencia gratamente recordada, Ceci. No sabía que cocinabas tan bien. Espero probar alguna de tus delicias en algún momento. Abrazo y hasta pronto!
ResponderEliminarTe lo prometo para la próxima vez que nos encontremos!!
EliminarCeci, muy lindas tus frases para darle positividad a tu vida. te sumo: "vamos otra vez, no pasa nada"
ResponderEliminarClaro que sí, Elsa!!! Ese es el objetivo de este blog también. Un abrazo
Eliminar